Masa de pizza
Hacer una buena pizza en casa no se trata solamente de tener una buena salsa o los mejores ingredientes: la masa es la verdadera protagonista. Esta receta está pensada para conseguir una masa ligera, elástica y con una excelente textura, gracias a una fermentación lenta que permite desarrollar mucho más sabor.
No necesitas ingredientes complicados, pero sí un poco de paciencia. Entre la fermentación a temperatura ambiente y las 24 horas de reposo en frío, la masa tendrá el tiempo necesario para desarrollar todo su potencial. El resultado es una pizza con una base deliciosa, bordes aireados y ese toque de pizzería que todos buscamos cuando hacemos pizza en casa.

Ingredientes
500 g de harina de fuerza, idealmente con más de 13 % de proteína
2 g de levadura seca
13 g de sal
325 g de agua, aproximadamente
Preparación
En un recipiente, mezcla la harina, la levadura y la sal. Agrega el agua poco a poco, mientras mezclas, ya que dependiendo de la harina puede ser necesario utilizar un poco más o menos de agua. Incorpora solo la cantidad necesaria hasta obtener una masa homogénea y manejable.
Amasa durante 5-7 minutos. Luego, coloca la masa en un recipiente hermético y déjala fermentar durante 1 hora a temperatura ambiente.
Pasado este tiempo, amasar nuevamente por otros 5 minutos. Ya listo, llevar la masa al refrigerador y dejarla fermentar durante 24 horas.
Una vez transcurrido el tiempo de fermentación, divide la masa en 3 porciones de aproximadamente 280 g cada una y forma los bollos.
Coloca los bollos en recipientes individuales, cúbrelos y déjalos reposar durante un mínimo de 1 hora y 30 minutos antes de utilizarlos. Este último reposo permitirá que la masa se relaje y sea mucho más fácil de estirar.
Rendimiento: 3 bollos de aproximadamente 280 g cada uno.
Tip: A la hora de estirar tu masa, te recomiendo no utilizar harina, sino semolina.




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